- Más que una bebida, el té forma parte de la vida cotidiana, las relaciones sociales y el patrimonio cultural chino.
El té es uno de los símbolos más reconocibles de China, pero su importancia trasciende el consumo diario. Esta bebida acompaña reuniones familiares, encuentros de trabajo, momentos de descanso y ceremonias tradicionales, convirtiéndose en una expresión de hospitalidad, respeto y convivencia. Así lo explica Carla Morales Vallejos, del Instituto Confucio Santo Tomás, en una nueva cápsula dedicada a la cultura china.
China es el mayor productor de té del mundo y millones de personas lo consumen cada día en distintos momentos de la jornada. Su historia se remonta a más de mil años y el país es reconocido como el lugar de origen desde donde esta bebida se expandió hacia Asia y posteriormente al resto del mundo.
Actualmente, provincias como Anhui, Fujian, Yunnan y Zhejiang destacan por sus tradicionales zonas productoras. Cada una desarrolla variedades con características propias, consolidando a la cultura del té en China como parte fundamental de su patrimonio histórico y gastronómico.