- En Efecto China, Fernando Carmona explicó cómo nació el proyecto que, en su primera fase, ofrecerá cursos gratuitos en línea.
Tras la inauguración del Instituto Cultural Chile-China, impulsado por el Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz (ICAL) y la Corporación de Innovación y Cooperación Transpacífica, la iniciativa busca acercar la cultura del país asiático a la ciudadanía mediante actividades formativas gratuitas.
En conversación con Efecto China, de Cooperativa, el director del ICAL, Fernando Carmona, explicó que el espacio, ubicado en Ricardo Cumming 350, en Santiago, nació de los vínculos establecidos durante los últimos dos años con instituciones académicas y culturales chinas. Entre ellas, destacó el Instituto de Investigación Shouwang del Patrimonio Cultural Inmaterial de Qingdao, interesado en contar con una entidad de referencia en Chile.
“Ellos tenían mucho interés de tener un instituto de referencia en Chile y poder entregar este patrimonio cultural a los países latinoamericanos”, señaló Carmona, quien agregó que Chile sería “la punta de lanza o el primer país donde se desarrolla esta iniciativa”.
Cursos gratuitos y proyección presencial
La primera etapa considera ocho cursos en línea sobre el patrimonio cultural inmaterial de la región de Qingdao, con contenidos vinculados a la música, la artesanía y la vestimenta.
“Van a ser gratuitos”, enfatizó el director del ICAL, quien adelantó que la información estará disponible en el sitio web ical.cl, una vez que concluya la coordinación de los contenidos.
La propuesta busca acercar al público a “tradiciones que vienen de muy antiguo, que están recogidas en la actualidad, pero que tienen una raíz en 2.000, 3.000 años”, explicó.
En una segunda etapa, la organización proyecta habilitar un espacio físico para impartir clases presenciales y ampliar la oferta formativa, a partir de un catálogo que reúne cerca de 200 cursos. Asimismo, espera explorar vías para difundir el patrimonio cultural chileno en China.
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Bases filosóficas
Durante la entrevista, Carmona también subrayó la relevancia de conocer las bases filosóficas de la cultura china, en particular el confucianismo y el taoísmo. Sobre este último, planteó una concepción de la relación entre las personas y su entorno en la que “somos parte de la naturaleza y no el centro de ella y, por lo tanto, tenemos que ponernos a su servicio y no ponerla a nuestro servicio”.
El director del ICAL también se refirió al creciente interés por China y a las transformaciones que ha experimentado el país en las últimas décadas. A su juicio, una de las percepciones que ha cambiado es la imagen de una nación asociada a la pobreza y el atraso.
“Han logrado dejar atrás esta idea de que China era un país pobre, pero además atrasado, sino que ahora es la punta del desarrollo tecnológico”, afirmó.