- El documento destaca que la relación transcontinental superó la mera compraventa de materias primas para priorizar la inclusión y el conocimiento mutuo.
Un reciente informe elaborado por destacados think tanks y medios de comunicación de China y América Latina, incluido Efecto China, destaca que la relación entre ambas regiones ha entrado en una “nueva era” donde el intercambio cultural y el aprendizaje mutuo son tan estratégicos como el comercio de bienes.
El documento, titulado “La Iniciativa para la Civilización Global (ICG) entre China y América Latina y el Caribe: prácticas y perspectivas”, sostiene que frente a los desafíos globales de seguridad y desarrollo, la propuesta china busca “superar los conflictos mediante el aprendizaje mutuo y dejar atrás toda idea de superioridad civilizatoria mediante la inclusión”.
El informe destaca que China ya no es solo un comprador de materias primas, sino un inversor clave en infraestructura crítica y tecnología. Sin embargo, el vacío de conocimiento mutuo es el próximo muro a derribar.
Según el análisis de la sección chilena del informe, “la cooperación civilizatoria que promueve China no puede ser solo un intercambio de ideas o símbolos; debe integrar valores éticos y sostenibles en cada proyecto”.
“El discurso chino de respeto a la diversidad civilizatoria puede encontrar en América Latina un terreno fértil. Nuestra región es un mosaico de lenguas, identidades y tradiciones. Pero para que esa diversidad sea realmente respetada, debe reflejarse en las políticas concretas de cooperación. Eso significa, por ejemplo, impulsar co-producciones culturales y cinematográficas, proyectos editoriales bilingües, y la traducción de autores latinoamericanos al mandarín”, sostiene el texto
Agrega que “no basta con importar cultura china; es necesario exportar la cultura latinoamericana hacia China. Asimismo, sería clave promover más foros académicos conjuntos, donde intelectuales de ambas regiones discutan los grandes temas de la humanidad —tecnología, desigualdad, medio ambiente, filosofía— desde sus propias tradiciones civilizatorias”
Uno de los datos más relevantes es el récord histórico en la revitalización local: para finales de 2025, se contabilizaron 225 relaciones de ciudades hermanas entre localidades chinas y latinoamericanas. Ejemplos como la cooperación en agricultura de montaña entre la Región de O’Higgins (Chile) y Guizhou (China), o la conectividad marítima entre Suzhou y el puerto de Chancay (Perú), demuestran el impacto tangible de esta alianza.
En el ámbito educativo, la presencia de 68 Institutos y Aulas Confucio en 26 países de la región ha facilitado que miles de jóvenes superen las barreras lingüísticas. El informe destaca que el interés es mutuo: en China, más de 90 universidades ya ofrecen programas de español, preparando a una nueva generación de “embajadores culturales”.
El futuro: 2026 como año clave
Hacia el futuro, el informe señala que eventos como la Copa Mundial de la FIFA 2026 y el inicio del XV Plan Quinquenal de China (2026-2030) inyectarán un nuevo impulso a la cooperación.
El desafío pendiente será optimizar los modelos de comunicación bilateral para eliminar estereotipos y, en palabras del documento, “escribir un nuevo paradigma de interacción entre civilizaciones que trascienda la distancia geográfica”.
Bajo la coordinación del CICG Center for Americas, este informe fue realizado con la colaboración de instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Nacional Arturo Jauretche (Argentina), la Universidad del Pacífico (Perú) y Efecto China, a través de su director, Fabián Pizarro.