- La tecnología avanza gracias al 5G y al desarrollo de equipos chinos, aunque los costos, la regulación, la falta de especialistas y la desconfianza de los pacientes todavía dificultan su expansión.
Un paciente se encontraba en Lhasa, capital de la Región Autónoma del Tíbet, mientras el cirujano principal operaba desde Chengdu, a más de 2.100 kilómetros de distancia. La intervención, realizada mediante un robot quirúrgico conectado a una red 5G, permitió completar con éxito una cirugía de resección de cáncer hepático.
El procedimiento se desarrolló en el Hospital del Tíbet de China Occidental, perteneciente a la Universidad de Sichuan. Desde la sede principal de la institución, en Chengdu, el médico Wu Hong transmitió en tiempo real los movimientos de sus manos al brazo robótico instalado en el quirófano de Lhasa.
La operación, publicó Science and Technology Daily, representa uno de los avances de China en el campo de la cirugía robótica remota, una tecnología que combina mecánica de precisión, visión tridimensional, inteligencia artificial y comunicaciones de alta velocidad.
A finales de mayo, durante una conferencia académica, 26 robots quirúrgicos desarrollados en China transmitieron simultáneamente operaciones remotas para una audiencia internacional, mostrando el progreso alcanzado por el país en cirugía inteligente.
El avance de la cirugía remota en China
China comenzó a acelerar el desarrollo de esta tecnología aprovechando la expansión de las redes 5G y la necesidad de mejorar el acceso a especialistas en zonas rurales, fronterizas y alejadas de las grandes ciudades.
En 2019, el Hospital Jishuitan de Beijing realizó la primera cirugía ortopédica robótica remota mediante 5G de China. La intervención permitió integrar la transmisión de datos, el control a distancia y los protocolos de emergencia.
Cuatro años después, el Hospital de China Occidental de la Universidad de Sichuan comenzó a practicar estas operaciones de manera habitual y construyó la primera plataforma china de cirugía remota a gran escala.
El desarrollo también recibió respaldo de las autoridades locales. Shanghái publicó en 2023 un plan para impulsar la industria de los robots médicos, mientras que Chongqing incorporó en 2025 los equipos quirúrgicos inteligentes entre sus áreas prioritarias de innovación.
En enero de 2026, ocho organismos chinos, entre ellos el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información, incluyeron los robots quirúrgicos entre los equipos que recibirán apoyo especial para investigación y desarrollo.
Equipos chinos reducen los costos
La aparición de robots desarrollados en China permitió disminuir los precios y reducir la dependencia de equipos extranjeros.
Un robot ortopédico creado por la empresa Rosenbot, con sede en Beijing, puede realizar posicionamientos mediante inteligencia artificial con un margen de error inferior a 0,3 milímetros. Su valor equivale aproximadamente al 60% del precio de dispositivos importados similares.
La empresa MicroPort, de Shanghái, desarrolló a su vez un robot laparoscópico equipado con un sistema chino de retroalimentación de fuerza. Esta tecnología permite que los especialistas perciban información táctil durante las operaciones realizadas a distancia.
En junio, este dispositivo obtuvo la certificación CE de la Unión Europea, un hito que reconoce que la cirugía remota puede ser aplicada como un modelo médico seguro y eficaz en ese mercado.
A nivel mundial ya se han realizado comercialmente más de 1.600 cirugías remotas, que incluyen intervenciones urológicas, hepatobiliares y cardíacas.
Las exigencias de una operación a distancia
La cirugía remota necesita conexiones rápidas y estables. La Guía para operaciones quirúrgicas robóticas remotas de China, publicada en 2025, establece que el ancho de banda debe ser igual o superior a 30 Mbps y la latencia debe mantenerse por debajo de los 110 milisegundos.

Un brazo robótico manipula piezas pequeñas durante una demostración de precisión y control tecnológico. (Xinhua)
Además, la pérdida de paquetes de datos no puede superar el 0,1% y la fluctuación de la conexión debe ser inferior o igual a 30 milisegundos.
Los robots también deben contar con sistemas de respaldo. Si la conexión presenta problemas, un médico ubicado en el quirófano puede tomar inmediatamente el control del brazo mecánico y continuar con la intervención.
El personal requiere, además, una acreditación especializada. Médicos, enfermeros y técnicos deben completar prácticas presenciales, acumular horas de trabajo colaborativo y prepararse para responder ante emergencias médicas o interrupciones de la red.
Cuatro barreras para su masificación
Pese a los avances, la cirugía robótica remota todavía enfrenta cuatro grandes dificultades para llegar a hospitales distritales y centros médicos de regiones apartadas.
La primera es el costo. Un robot quirúrgico importado puede costar entre 18 y 22 millones de yuanes, mientras que un equipo chino parte en unos ocho millones de yuanes. Estas cifras superan ampliamente los presupuestos de muchos hospitales locales.
A ello se suman los gastos asociados a insumos, operación y mantenimiento. Para los pacientes también existen dificultades, debido a que la cobertura de los seguros médicos todavía no es completa y el copago puede superar los 10.000 yuanes por intervención.
El segundo desafío es la regulación. China todavía trabaja en estándares nacionales unificados para definir los requisitos de las redes, los procedimientos durante las operaciones, el tratamiento de eventuales complicaciones y la distribución de responsabilidades ante conflictos médicos.
La tercera barrera es la falta de profesionales especializados. El sector necesita ingenieros que combinen conocimientos de programación, mecánica y medicina, además de cirujanos capaces de operar tanto mediante técnicas tradicionales como con sistemas robóticos.
Según estimaciones de la industria, China cuenta con menos de mil especialistas con este perfil interdisciplinario.
El cuarto obstáculo es la percepción de los pacientes. Aunque algunos hospitales terciarios ofrecen programas piloto gratuitos, más del 30% de las personas invitadas rechaza someterse a una cirugía remota, principalmente por desconocimiento o desconfianza hacia la tecnología.
Robots compartidos entre hospitales
Para reducir los costos, especialistas propusieron un modelo de “uso compartido regional”. La iniciativa contempla que los grandes hospitales instalen centros de control remoto, mientras que los establecimientos distritales solo adquieran los brazos robóticos necesarios para realizar las intervenciones localmente.
El esquema permitiría disminuir los gastos de compra y mantenimiento de los hospitales pequeños. Paralelamente, varias empresas desarrollan modelos más livianos para la atención local, cuyos precios podrían reducirse en más de un 40%.
También se está construyendo un sistema nacional de formación que combinará simulaciones virtuales con prácticas presenciales en los centros de cirugía remota de los principales hospitales chinos.
El objetivo es que esta tecnología salga progresivamente de los grandes establecimientos urbanos y llegue a las regiones fronterizas y rurales. De esta manera, pacientes de zonas remotas podrían acceder, cerca de sus hogares, a operaciones realizadas por especialistas ubicados en las principales ciudades de China.