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Sabores con historia: qué simbolizan las comidas de las festividades chinas

  • Desde los dumplings del Año Nuevo Chino hasta los pasteles de luna, cada preparación transmite deseos de prosperidad, unión familiar y buena fortuna.

En China, la comida no solo ocupa un lugar central en las celebraciones: también transmite buenos deseos, mantiene vivas antiguas leyendas y fortalece los vínculos familiares.

Muchas de las principales festividades chinas tienen preparaciones tradicionales cuyo significado surge de su forma, su historia o de juegos de palabras propios del idioma.

Carla Morales Vallejos, del Instituto Confucio Santo Tomás, explicó en una nueva cápsula de Efecto China que cada plato representa valores como la prosperidad, el crecimiento, la felicidad y la reunión familiar.

Jiaozi: prosperidad para el Año Nuevo Chino

Los jiaozi (饺子), conocidos también como dumplings, son una de las comidas más representativas del Año Nuevo Chino.

Su forma recuerda a los antiguos lingotes de oro y plata llamados yuánbao (元宝), por lo que simbolizan la prosperidad y la abundancia.

Su importancia también está en la preparación. En muchas familias, distintas generaciones se reúnen antes de la cena de Año Nuevo para elaborar cientos de dumplings: mientras algunos estiran la masa, otros preparan el relleno o se encargan de doblarlos.

De esta manera, la receta se convierte en una tradición compartida que fortalece los lazos familiares y se transmite de generación en generación.

Crecimiento, memoria y reunión familiar

Otra preparación característica del Año Nuevo Chino es el niángāo (年糕), un pastel de arroz glutinoso cuyo nombre suena como la expresión “año tras año más alto”. Por eso, representa crecimiento, progreso y éxito.

Durante el Festival del Bote del Dragón, en tanto, se consumen los zòngzi (粽子): paquetes de arroz glutinoso envueltos en hojas de bambú, que pueden llevar ingredientes como carne, porotos o dátiles.

Esta tradición está vinculada a la historia de Qu Yuan, poeta y figura ampliamente admirada en China.

Los yuèbing (月饼) o pasteles de luna son los protagonistas del Festival del Medio Otoño. Su forma redonda representa la reunión, la plenitud y la armonía familiar.

Entre sus rellenos tradicionales se encuentran la pasta de semillas de loto, los porotos rojos, los frutos secos y la yema de huevo salada, que simboliza la luna. En la actualidad también existen versiones con chocolate, frutas o helado.

Tāngyuán para cerrar las celebraciones

Quince días después del inicio del Año Nuevo Chino se celebra el Festival de los Faroles, jornada en la que muchas familias comen tāngyuán (汤圆).

Estas pequeñas bolitas de arroz glutinoso se sirven en una sopa dulce y suelen estar rellenas con pasta de sésamo negro, porotos rojos o maní.

Su forma redonda representa la unión familiar y el deseo de permanecer juntos. Ese espíritu se resume en la palabra china 团圆 (tuányuán), que significa “reunión familiar”.

Más allá de sus ingredientes y sabores, estas preparaciones muestran cómo una celebración y sus valores pueden transmitirse mediante una receta compartida alrededor de la mesa.