Radio en Vivo
Inicio Ciencia y Tecnología Cultura y Entretención Economía Política y RREE Actualidad Opinión Multimedia

La nueva revolución industrial de los autos eléctricos fabricados en China

La nueva revolución industrial de los autos eléctricos fabricados en China
Joshua Fernandez en Unsplash
  • Durante más de un siglo, la industria automotriz definió el liderazgo industrial de Estados Unidos, Europa y Japón. En menos de una década, China alteró ese equilibrio construyendo un ecosistema donde baterías, software, inteligencia artificial y producción integrada comienzan a escribir un nuevo capítulo en la economía mundial.

La electromovilidad dejó de ser una tendencia tecnológica para convertirse en uno de los principales motores del cambio industrial contemporáneo. Durante más de un siglo la industria automotriz impulsó el desarrollo económico mundial.

Henry Ford masificó el automóvil mediante la producción en serie; Alemania consolidó el prestigio de la ingeniería y Japón redefinió la eficiencia productiva. China entendió que la oportunidad no estaba en perfeccionar el motor de combustión, sino en desarrollar baterías, electrónica de potencia, software e inteligencia artificial.

La apertura gradual a fabricantes extranjeros permitió formar ingenieros, desarrollar proveedores y construir una base industrial decisiva. Cuando recorrí ferias industriales en China durante 2019 esa evolución ya era visible: los fabricantes de baterías crecían con rapidez y los vehículos eléctricos comenzaban a ocupar un espacio que pocos en Occidente dimensionaban.

BYD y el nuevo modelo industrial

En 2019 se comercializaron cerca de 2,2 millones de vehículos eléctricos en el mundo; en 2025 la cifra superó los 20 millones y alrededor del 60% de esas ventas correspondieron a China. BYD resume mejor que ninguna otra empresa este proceso.

Nacida como fabricante de baterías, hoy integra entre el 85% y el 90% de los componentes estratégicos de sus vehículos y cuenta con más de 120.000 ingenieros dedicados a investigación y desarrollo. Su ventaja no radica únicamente en fabricar automóviles, sino en controlar tecnología, logística y producción como un solo sistema.

El software comienza a escribir una nueva industria

El liderazgo dejó de depender exclusivamente del motor. El software administra baterías, procesa datos en tiempo real y habilita funciones basadas en inteligencia artificial.

Xiaomi confirmó este cambio al presentar el SU7 y registrar cerca de 50.000 pedidos en sus primeros 27 minutos de venta. Empresas como NIO, XPeng y Li Auto nacieron directamente en torno a la electromovilidad, sin la necesidad de adaptar plataformas concebidas para motores de combustión.

Del petróleo a los minerales estratégicos

La electrificación del transporte comienza a desplazar parte del interés mundial hacia el litio, el cobre, el níquel, el grafito, las tierras raras y los semiconductores. El mayor valor ya no está solo en extraer esos recursos, sino en refinarlos, transformarlos en baterías y desarrollar tecnología alrededor de ellos. Esa visión permitió a China construir una ventaja industrial difícil de igualar.

El momento de Latinoamérica

Chile aporta cobre y litio; Argentina y Bolivia conforman el Triángulo del Litio, mientras Brasil incorpora capacidad industrial y recibe inversiones como la nueva planta de BYD.

El desafío consiste en participar de una mayor parte del valor generado por esta industria mediante innovación, investigación y manufactura. Por eso hoy comprender lo que ocurre en China significa entender cómo comenzará a reorganizarse la economía mundial y cuál será el papel que Chile y Latinoamérica decidirán asumir.