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Más allá de Halloween: cómo China honra a sus muertos

Más allá de Halloween: cómo China honra a sus muertos
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  • Qingming, Zhongyuan y Hanyi mantienen el vínculo con los fallecidos mediante visitas a las tumbas, alimentos y ofrendas de ropa de papel.

Mientras Halloween llena las calles de disfraces y México prepara sus altares para el Día de Muertos, surge una pregunta: ¿cómo se recuerda a los fallecidos en China? Entre sus tradiciones destacan Qingming, Zhongyuan y Hanyi, tres celebraciones que mantienen el vínculo entre los vivos, sus antepasados y el mundo de los espíritus.

Aunque pueden despertar comparaciones con las festividades occidentales, no son versiones chinas de Halloween. Cada una tiene su fecha, sus prácticas y un sentido propio dentro de la cultura china.

Qingming: limpiar las tumbas y recordar a los antepasados

El Festival Qingming, cuyo nombre significa “claridad pura“ y que también es conocido como Festival de Limpieza de Tumbas, se celebra alrededor del 4 o 5 de abril. A diferencia de otras festividades chinas, su fecha no depende del calendario lunar, sino de uno de los 24 términos solares del calendario tradicional, por lo que casi no varía de un año a otro. Es feriado oficial en China.

Es una ocasión para visitar los lugares donde descansan los familiares fallecidos y rendirles homenaje. Las familias limpian las sepulturas, retiran malezas y depositan flores o alimentos. Según las costumbres locales y familiares, también encienden incienso y queman ofrendas de papel destinadas simbólicamente a los difuntos.

El cuidado de las tumbas expresa respeto por los antepasados y permite transmitir su memoria entre generaciones. La visita reúne a las familias en torno a quienes las precedieron y refuerza la continuidad de esos vínculos.

Qingming coincide, además, con la primavera del hemisferio norte. Por eso, la jornada de recuerdo también puede acompañarse de paseos al aire libre y actividades familiares.

Su punto de encuentro con el Día de Muertos mexicano está en el homenaje a los seres queridos y en las ofrendas. Sin embargo, no comparte su estética de calaveras y altares coloridos: en Qingming, el centro de la conmemoración está en la visita y el cuidado de las sepulturas.

Zhongyuan: ofrendas para los espíritus que regresan

La segunda celebración es Zhongyuan, conocida como Festival de los Fantasmas Hambrientos. Su fecha principal corresponde al día 15 del séptimo mes del calendario lunar chino, por lo que cambia cada año en el calendario occidental y suele caer entre agosto y septiembre.

Según las creencias populares, durante el séptimo mes, llamado “mes de los fantasmas“, se abren las puertas del inframundo y los espíritus pueden regresar al mundo de los vivos. Las prácticas combinan elementos de tradiciones taoístas, budistas y populares, con diferencias entre regiones y comunidades. De hecho, “Zhongyuan” es el nombre de raíz taoísta, mientras que en la tradición budista la fecha se conoce como Yulanpen.

Las ofrendas de comida, incienso y dinero de papel forman parte de los rituales. No se dirigen únicamente a los antepasados de cada familia: también están destinadas a espíritus que no tienen descendientes que los recuerden o les hagan ofrendas.

La expresión “fantasmas hambrientos“ se relaciona con la idea de seres que padecen hambre o necesidades insatisfechas. Los rituales buscan atenderlos, apaciguarlos y mantener una relación armoniosa entre el mundo de los vivos y el de los muertos. En algunas comunidades se lanzan faroles a ríos y lagos para guiar a las almas.

Aunque la presencia de fantasmas puede recordar a Halloween, el sentido de Zhongyuan es ritual y religioso, más que una celebración centrada en disfraces o entretenimiento.

Hanyi: ropa de abrigo para los difuntos

La tercera fecha es Hanyi, el Festival de la Ropa de Invierno, que se celebra el primer día del décimo mes lunar. En el calendario occidental suele caer entre fines de octubre y noviembre, por lo que es la más cercana en el tiempo a Halloween y al Día de Muertos.

Su sentido está ligado a la llegada del frío: así como los vivos sacan su ropa de abrigo, las familias preparan prendas de papel para sus difuntos y las queman como ofrenda, con la idea de que no pasen frío durante el invierno. En algunas zonas también se visitan las tumbas.

La tradición se asocia a la leyenda de Meng Jiangnü, una mujer que recorrió un largo camino para llevar ropa de invierno a su esposo, obligado a trabajar en la construcción de la Gran Muralla, y que al llegar descubrió que había muerto.

Hanyi es menos conocida fuera de China que Qingming y Zhongyuan, y se mantiene con más fuerza en el norte del país. Junto a ellas, suele considerarse una de las tres principales festividades dedicadas a los muertos.

Tres formas distintas de mantener viva la memoria

Qingming, Zhongyuan y Hanyi muestran que la relación con los fallecidos ocupa distintos espacios en la cultura china. El primero pone el acento en el recuerdo familiar y el cuidado de las tumbas; el segundo amplía las ofrendas al mundo de los espíritus, incluidos aquellos que no tienen quién los honre; y el tercero expresa la preocupación por el bienestar de los difuntos ante la llegada del invierno.

Las prácticas varían y no todas las familias participan de la misma manera. Más que un “Halloween chino”, estas festividades permiten conocer cómo el respeto por los ancestros, la memoria y las creencias sobre la muerte se expresan en distintas comunidades.