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El competitivo modelo asiático, con China y Singapur a la cabeza, vuelve a liderar PISA

El competitivo modelo asiático, con China y Singapur a la cabeza, vuelve a liderar PISA
Wang Whale/Unsplash
  • Los sistemas educativos de Asia volvieron a ocupar los primeros lugares de la evaluación internacional.

(EFE).- China y Singapur encabezaron los resultados de las pruebas PISA 2025, aplicadas a más de 760.000 estudiantes de 15 años pertenecientes a 91 países y territorios.

Según el informe publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Singapur obtuvo el mejor desempeño general, con 535 puntos, seguido por China, con 527.

A continuación se ubicaron Taiwán, con 508 puntos; Japón, con 503; y Corea del Sur, con 501. Junto con Irlanda, fueron los únicos participantes que, pese a registrar descensos, se mantuvieron sobre el umbral de los 500 puntos.

Los autores del estudio señalaron que la suspensión de las clases presenciales durante la pandemia de covid-19 pudo incidir en la caída de los resultados, particularmente en comprensión lectora, en un contexto marcado por el creciente uso de dispositivos electrónicos.

Los avances estadísticamente significativos se concentraron principalmente en países que partían de desempeños más bajos, entre ellos Brunéi, Camboya, Filipinas y Zambia.

China: exámenes, competencia y reformas

El sistema educativo chino ha estado tradicionalmente vinculado con la memorización, los exámenes escritos y una elevada competencia académica.

Uno de sus principales elementos es el gaokao, la exigente prueba nacional de ingreso a la universidad que cada año rinden millones de jóvenes y cuyos resultados pueden ser determinantes para acceder a las instituciones más prestigiosas del país.

La presión sobre los alumnos y sus familias llevó a las autoridades chinas a impulsar una serie de reformas desde 2021. Entre las medidas se encuentran las restricciones a las clases particulares, la reducción de los exámenes escritos durante los primeros años escolares y el aumento de las horas destinadas a educación física.

El objetivo declarado de estas políticas es disminuir la carga académica y proteger el bienestar de niños y adolescentes.

Singapur y el miedo a “quedarse atrás”

Desde su independencia de Malasia, en 1965, Singapur ha situado la educación en el centro de su estrategia de desarrollo económico y social.

Su sistema se apoya en el bilingüismo, la enseñanza en inglés y la organización de los alumnos de acuerdo con su rendimiento académico. También está marcado por la cultura del kiasu, expresión en hokkien que puede traducirse como “miedo a quedarse atrás”.

Japón apuesta por disciplina y civismo

Japón volvió a situarse entre los países con mejores resultados. Su sistema garantiza educación gratuita durante la enseñanza obligatoria y combina el aprendizaje académico con la formación en disciplina y convivencia.

En las escuelas japonesas, por ejemplo, los estudiantes participan habitualmente en la limpieza de aulas, pasillos y otros espacios comunes como parte de la rutina escolar.

Durante la pandemia, los alumnos japoneses también sufrieron interrupciones educativas menores que las registradas en otros países, uno de los factores considerados al analizar su desempeño.