Radio en Vivo
Inicio Ciencia y Tecnología Cultura y Entretención Economía Política y RREE Actualidad Opinión Multimedia

¿Cómo China se convirtió en el principal socio comercial de Chile?

  • El suministro de minerales y alimentos clave junto al TLC cimentaron una alianza que representa un tercio del intercambio exterior nacional.

En el marco de la conmemoración de los 10 años de la Asociación Estratégica Integral entre Chile y China, la segunda cápsula de la serie de Efecto China “10 años, mil razones” analizó los factores que consolidaron al país asiático como el principal socio comercial de la economía nacional y los retos del vínculo de cara a la próxima década.

“Fue un proceso bien largo, pero estos 10 años lo consolidaron. China necesitaba cobre, minerales, alimentos y materias primas para sostener su desarrollo, y Chile podía proveerlos. Al mismo tiempo, Gobiernos chilenos de distintos signos políticos promovieron una relación estable con Beijing y tomaron decisiones tempranas”, explicó el periodista y director de Efecto China, Fabián Pizarro.

Del TLC histórico a un intercambio de US$ 67 mil millones

Un hito clave en este proceso fue la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) en 2005 —el primero de China con una nación latinoamericana—, el cual redujo aranceles e impulsó los envíos de cobre, cerezas, vino, salmón y celulosa, a cambio de bienes manufacturados, vehículos y tecnología.

Las cifras reflejan el peso de esta alianza: durante 2025, el intercambio bilateral alcanzó los US$ 67.000 millones, concentrando el 33% del comercio exterior chileno y casi el 37% de sus exportaciones. Tendencia que se mantuvo en la primera mitad de 2026 con un 30,8% de participación.

“China dejó de ser solamente un mercado relevante para convertirse en un actor determinante para la economía chilena. Lo que ocurre en China afecta al empleo, el precio del dólar, los ingresos fiscales, los puertos, el transporte y cientos de empresas chilenas”, destacó Pizarro.

Los desafíos: diversificación y mayor valor agregado

Pese al éxito del intercambio, el periodista advirtió que la alta concentración en pocos productos representa una vulnerabilidad frente a vaivenes externos y tensiones geopolíticas entre potencias globales, por lo que instó a resguardar la autonomía estratégica de Chile.

De cara a los próximos diez años, el reto estará en la sofisticación de la matriz exportadora: “El gran reto de la próxima década será pasar de vender más a vender mejor”, concluyó, apuntando a incorporar “productos con mayor elaboración, servicios, tecnologías, industrias creativas y también conocimiento” en la oferta hacia el mercado chino.