- A 77 años de la fundación de la República Popular, la académica Mónica Ahumada destacó la reforma y apertura económica, la inserción internacional y la planificación estratégica como claves de su desarrollo.
La transformación de China, desde un país marcado por la pobreza y la precariedad económica hasta convertirse en una potencia global con liderazgo tecnológico, responde a un proceso de largo plazo, según analizó Mónica Ahumada, doctora en Estudios Internacionales y académica de la Universidad de Las Américas, en conversación con Efecto China, de Cooperativa.
Al cumplirse 77 años de la proclamación de la República Popular China, realizada por Mao Zedong el 1 de octubre de 1949 en la Plaza de Tiananmen, la especialista abordó los principales hitos políticos, económicos y sociales que han marcado la evolución del país asiático.
“Para entender lo que es China hoy día, hay que entender lo que fue el periodo de la pobreza. Uno no podría entender a China si no entiende a China en los años 60 o 70″, sostuvo Ahumada, que identificó la reforma y apertura económica impulsada bajo el liderazgo de Deng Xiaoping (1978-1989) como un punto de inflexión.
La académica señaló que “China, en el año de la proclamación de la República Popular, en 1949, eran 540 millones de personas, pero todos ellos vivían en condiciones de pobreza extrema. Era muy parecido a América Latina en el mismo periodo. Mirando los 77 años que han pasado, uno se pregunta cómo China lo hizo posible y, precisamente, cada uno de los liderazgos chinos siempre tuvo la preocupación de sacar al país de la pobreza y de cómo se podría hacer, y eso se logra a partir de la reforma y apertura con el liderazgo de Deng Xiaoping”.
En esa línea, Ahumada destacó el cambio hacia una mayor apertura al mercado y a la inversión extranjera como uno de los factores que contribuyeron a la transformación económica.
La especialista subrayó el impacto de las zonas económicas especiales en el desarrollo industrial y tecnológico, particularmente en el sur de China, y destacó la expansión de la digitalización, la electromovilidad y las tecnologías asociadas a las energías limpias.
“Uno lo que tiene en Chile en transporte público, en China es todo digital. (…) Hay un desarrollo tecnológico en electromovilidad y en todo lo que es el uso de autos con energías limpias“, resaltó, a partir de sus recientes visitas al país asiático.
Planificación de largo plazo
Otro de los aspectos destacados por Ahumada fue la continuidad de las políticas públicas chinas, articuladas mediante planes quinquenales que establecen prioridades de desarrollo económico, científico y energético.
“Nada es inmediato; todo es a largo plazo“, afirmó, al explicar que “no hay políticas mediáticas; las políticas son políticas de Estado y de largo plazo: para cinco, 10, 15, 20 años”.
La planificación estatal ha sido fundamental para orientar las transformaciones del país y sus objetivos de innovación y modernización.
Inserción internacional
En materia de inserción internacional, la académica identificó “dos hitos que son fundamentales: uno, el año 1971, cuando China ingresa a las Naciones Unidas y precisamente se hace un espacio en el Consejo de Seguridad, y el otro hito es el año 2001, cuando China ingresa a la Organización Mundial del Comercio y es reconocido por los países para ser un miembro más, cosa que China lo había pedido varios años antes al pertenecer y de las negociaciones que se hacían en el GATT ((Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, por sus siglas en inglés)”.
Ambos acontecimientos, sostuvo, contribuyeron a consolidar su posición en el escenario internacional.
“Circulación dual”
Asimismo, destacó el concepto de “circulación dual“, estrategia que busca articular el fortalecimiento del mercado interno con la participación de China en la economía mundial.
“Ellos plantean que, primero, está el desarrollo interno -estamos hablando de un país de 1.400 millones de habitantes- y después de su desarrollo interno también en paralelo va el desarrollo externo”, comentó.
Para Ahumada, estos procesos permiten comprender que el protagonismo internacional del país no es resultado de un cambio repentino, sino de una estrategia que combina desarrollo interno, innovación e integración económica.
Finalmente, la académica planteó la importancia de profundizar el conocimiento sobre China desde una perspectiva que considere su propia trayectoria histórica y sus prioridades de desarrollo. “Tenemos una responsabilidad enorme en saber un poco más“, concluyó.