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El cobre: el mineral que une a dos economías

  • La demanda del metal rojo mutó desde la construcción tradicional hacia las redes eléctricas, baterías y electromovilidad.

El cobre continúa siendo uno de los principales pilares de la relación económica entre Chile y China, gracias a la complementariedad entre la capacidad productiva chilena y la demanda de la industria asiática. Así se destacó en un nuevo capítulo de Efecto China, de Cooperativa, en el marco de la tercera cápsula de la serie “10 años, 1.000 razones”, que repasa los principales hitos de la Asociación Estratégica Integral entre ambos países.

El periodista y director de Efecto China, Fabián Pizarro, explicó que el metal rojo ha sido fundamental para el desarrollo del comercio bilateral, debido a que Chile es el mayor productor mundial, mientras que China es su principal consumidor. Su demanda ha estado históricamente vinculada a la construcción, la infraestructura, las telecomunicaciones y el desarrollo industrial del gigante asiático.

“El cobre ha sido muy decisivo porque ha sido la columna vertebral del comercio bilateral. Chile es el mayor productor mundial y China es el principal consumidor”, señaló Pizarro, quien destacó que esta complementariedad ha permitido consolidar los vínculos económicos entre ambas naciones durante la última década.

Sin embargo, advirtió que la importancia del cobre ya no se limita al crecimiento urbano y la construcción, sino que también responde a las necesidades de la transición energética. La expansión de las redes eléctricas, las energías renovables, los sistemas de almacenamiento y la fabricación de vehículos eléctricos han reforzado el papel estratégico de este mineral en la economía mundial.

“Por eso algunos lo describen como el metal de la electrificación: sin cobre, por ejemplo, no hay expansión masiva de redes eléctricas ni transición energética”, afirmó, al explicar que los cambios tecnológicos están transformando los factores que impulsan la demanda del recurso.

Cifras de envíos

En cuanto a las cifras, Pizarro indicó que Chile produjo aproximadamente 5,4 millones de toneladas de cobre durante 2025. Además, sostuvo que en el primer semestre del año en curso el metal representó el 50% del valor total de las exportaciones chilenas, mientras China recibió el 30,9% de las exportaciones nacionales de bienes, manteniéndose como el principal socio comercial del país.

En este escenario, la Corporación Nacional del Cobre (Codelco) mantiene un papel estratégico en el intercambio bilateral, gracias a sus relaciones comerciales de largo plazo con compradores chinos y su contribución a la economía nacional. No obstante, enfrenta desafíos relacionados con la recuperación de la producción, el desarrollo de nuevos proyectos y la necesidad de mantener su competitividad en el mercado internacional.

Otro de los puntos abordados fue la necesidad de avanzar hacia una mayor diversificación de las exportaciones chilenas y superar la dependencia de la venta de materias primas.

Pizarro reconoció que existe una brecha entre la exportación de cobre y la importación de productos tecnológicos con mayor valor agregado, aunque precisó que generar valor también implica desarrollar proveedores, empleos especializados, ingeniería y nuevas capacidades productivas. “Agregar valor no significa necesariamente fabricar todos los productos finales; también puede implicar minería inteligente, servicios especializados, ingeniería, trazabilidad, tecnologías limpias y procesamiento competitivo”, sostuvo.

Respecto de las oportunidades de cooperación con China, el analista destacó la experiencia de ese país en fundiciones, baterías, electromovilidad y manufactura, áreas en las que Chile podría fortalecer sus capacidades. Para ello, consideró fundamental incorporar estándares ambientales exigentes, formación de capital humano, participación de proveedores locales y transferencia tecnológica que contribuya al desarrollo de la industria nacional.

Desafíos

Finalmente, Pizarro advirtió que la dependencia del cobre expone a Chile a las fluctuaciones de los precios internacionales y al desempeño de la economía china, lo que puede repercutir en los ingresos por exportaciones y en la recaudación fiscal. Como proyección para los próximos años, planteó que el desafío será aprovechar las oportunidades de la transición energética y generar mayor valor a partir de los recursos nacionales.

“Durante años, el cobre chileno contribuyó a construir la China urbana e industrial. En la próxima etapa también puede ayudar a construir una China y un mundo más electrificados. La pregunta es: ¿cuánto valor será capaz de crear Chile alrededor de este recurso?”, concluyó.

La próxima entrega de “10 años, 1.000 razones” estará dedicada al litio y su relevancia en la competencia tecnológica mundial.