- Las células de perovskita fueron incorporadas en robots submarinos y probadas frente a la isla Weizhou, en el mar de China Meridional.
(EFE).- Un equipo de investigadores chinos desarrolló células solares capaces de generar electricidad a una profundidad de 10 metros bajo la superficie del océano, un avance que podría facilitar el funcionamiento de sensores, cámaras, sistemas de comunicación y robots submarinos.
La investigación, publicada en la revista científica Joule, representa la primera validación práctica de células solares sumergidas a esa profundidad, según explicó Wen-Hua Zhang, investigador de la Universidad de Yunnan y uno de los autores del estudio.
Hasta ahora, los escasos trabajos dedicados a la energía fotovoltaica subacuática se habían concentrado principalmente en profundidades de dos metros o menos, una condición que limitaba sus posibles aplicaciones en entornos reales.
Pruebas en el mar de China Meridional
Para desarrollar la tecnología, los científicos construyeron primero un sistema de laboratorio con filtros ópticos personalizados, destinados a reproducir las condiciones de iluminación existentes bajo el agua a diferentes profundidades.
Posteriormente, las células solares de perovskita fueron integradas en robots submarinos y desplegadas a 10 metros de profundidad frente a la isla Weizhou, ubicada en el mar de China Meridional.
Durante las pruebas en condiciones reales, los módulos de gran superficie generaron suficiente electricidad para cargar baterías de iones de litio tras permanecer sumergidos durante dos horas. Los investigadores también proyectaron que los dispositivos podrían funcionar de manera continua durante aproximadamente cinco años y medio a esa profundidad.
El equipo destacó tanto la estabilidad operativa de las células como la posibilidad de pasar desde dispositivos pequeños desarrollados en laboratorio hasta módulos de mayor tamaño.
Energía para sensores y robots submarinos
Los resultados abren nuevas posibilidades para suministrar energía a equipos instalados lejos de la costa, especialmente sensores ambientales, cámaras, sistemas de comunicación y vehículos utilizados en la exploración oceánica.
La disponibilidad de una fuente energética persistente es uno de los principales desafíos para el desarrollo de redes autónomas de observación submarina, debido a que el reemplazo o la recarga de baterías requiere operaciones complejas y costosas.
El avance se suma al desarrollo de nuevas tecnologías destinadas a ampliar el conocimiento de los océanos. China también ha fortalecido sus capacidades de investigación mediante embarcaciones como el buque científico Tan Suo Yi Hao y misiones conjuntas como la expedición China-Chile a la Fosa de Atacama.
En el ámbito energético, el país asiático ha impulsado además diversas soluciones fotovoltaicas como parte de su estrategia de transición verde. Durante 2025, China concentró el 67 por ciento de las nuevas instalaciones solares del mundo.
Los investigadores planean ahora probar las células solares a mayores profundidades para establecer hasta dónde pueden funcionar. También buscarán crear protocolos estandarizados para evaluar la energía fotovoltaica subacuática.