- Un equipo liderado por científicos chinos y españoles identificó huellas de procesos geológicos de hace más de 250 millones de años que aún influyen en la estructura terrestre.
Las rocas de la cordillera de Tianshan, situada en la frontera entre China y Kirguistán, conservan señales de lo que ocurrió a decenas de kilómetros bajo la superficie hace cientos de millones de años. Un equipo internacional logró utilizar ese registro para reconstruir su arquitectura profunda y explicar cómo antiguos procesos magmáticos siguen influyendo en su estructura actual.
La investigación, liderada por científicos chinos y españoles y con participación del Museo Nacional de Ciencias Naturales de España (MNCN-CSIC), fue publicada en la revista Earth and Planetary Science Letters.
El estudio se centró en rocas magmáticas formadas entre el Carbonífero tardío y el Pérmico medio, hace entre 305 y 250 millones de años. Su análisis permitió identificar un registro fiable de los procesos ocurridos en la base de la corteza terrestre.
Una cordillera de más de 2.000 kilómetros
Para reconstruir esa historia, los investigadores utilizaron miles de mediciones de anomalías geoquímicas registradas durante décadas en Tianshan. Combinaron cartografía isotópica, observaciones geofísicas y modelos termodinámicos para estudiar una cordillera que se extiende por más de 2.000 kilómetros.
“Es la primera vez que se realizan estudios que integran la cartografía isotópica, las observaciones geofísicas y modelizaciones termodinámicas a gran escala, porque estamos hablando de una cordillera que se extiende más de 2.000 kilómetros”, explicó el investigador del MNCN Antonio Castro.
Los resultados confirman que los procesos magmáticos de hace más de 250 millones de años siguen controlando la estructura profunda de la litosfera actual.
Una huella que todavía puede detectarse
Según He Huang, investigador de la Academia de Ciencias Geológicas de Beijing (Pekín), la litosfera actual refleja la acumulación de procesos desarrollados durante cientos de millones de años.
“Nuestros resultados demuestran que el magmatismo del Paleozoico tardío dejó una huella clara y cuantificable en la estructura profunda de la litosfera que todavía podemos detectar hoy”.
La metodología ofrece una nueva herramienta para analizar cordilleras formadas por la colisión de placas tectónicas. Además de aportar información sobre la formación de los continentes y la composición de la litosfera, puede ayudar a detectar materias primas, como metales raros, informó el museo.