- La edición incluye un prólogo de la académica Suo Sa, quien contextualiza para el público chino la vida, la obra y el legado del cantautor chileno.
Una editorial china publicó la traducción al mandarín del libro de memorias de Joan Jara sobre su marido, el cantautor y director de teatro chileno Víctor Jara, asesinado durante el golpe militar de 1973.
La edición -titulada en chino “Un canto inconcluso”– incluye un prólogo de la sinóloga y latinoamericanista Suo Sa, quien hace tres décadas ya había escrito sobre Jara en su libro “La opulencia del sufrimiento”, basándose entonces en las memorias de la propia Joan Jara.
Un homenaje “30 años después”
En el texto introductorio, Suo Sa explica que su primer acercamiento a la historia de Jara se apoyó en el testimonio de su viuda, la bailarina británica Joan Alison Jara (1927-2023).
“Hoy, tras muchas dificultades, esa obra ha sido traducida y publicada en chino -aunque ya existían ediciones en varios idiomas-, como una flor más ofrecida a las víctimas“, señala la autora del prólogo.
El texto recuerda que Jara “abandonó un cómodo futuro como director de teatro, tomó la guitarra y se acercó al pueblo” en los años del gobierno de Salvador Allende, y que tras el golpe de Pinochet en 1973 le quebraron las muñecas y su cuerpo fue arrojado a la morgue como el de un desconocido.
Su viuda, ayudada por amigos, logró sepultarlo antes de partir al exilio en Inglaterra, donde inició una trayectoria de casi medio siglo en defensa de los derechos humanos.
La mirada de una “compañera de camino”
Suo Sa describe a Joan Jara como “una bailarina de ballet nacida en una familia inglesa común, una liberal de conciencia”, cuyo vínculo con Chile nació del amor y que terminó convirtiéndose en “compañera de camino de la revolución chilena”.
Entre los pasajes que la prologuista destaca de las memorias está el recuerdo del despertar político de Joan al ver, poco después de llegar a Chile, a dos niños de la calle durmiendo en una vereda junto a las cañerías de calefacción de un edificio.
“Al ver esa escena, sentí que se encendía en mí una chispa de indignación. Hoy, al recordarlo, creo que ese fue probablemente el comienzo de mi despertar político”, cita el prólogo.
También rescata su relato del desfile militar del 19 de septiembre en el Parque O’Higgins, donde a Joan le sorprendió “el marcado contraste entre la baja estatura de los soldados de origen proletario y la alta estatura de los oficiales y cadetes de origen burgués”, como reflejo de generaciones de desigualdad.
El prólogo recuerda además que, en 1982, con Pinochet aún en el poder, Joan y sus hijas decidieron volver a Chile, y que en 2023 la expresidenta Michelle Bachelet asistió a su funeral en Santiago, donde fue sepultada junto a Víctor Jara.
Allende, Guevara y la Nueva Canción
Suo Sa dedica un pasaje a contrastar el camino democrático de Allende con la vía armada de Che Guevara, recordando que el argentino le dedicó un ejemplar de “La guerra de guerrillas” con la frase “a Salvador Allende, que busca por otros medios llegar al mismo fin”.
La autora sostiene que “lo opuesto a la revolución no es la democracia, sino la mezquindad egoísta y la disposición a someterse a la esclavitud”.
El prólogo también sitúa la obra de Jara dentro de la Nueva Canción chilena, un movimiento que -según Suo Sa- se sumó a la ola mundial de canciones de protesta de los años ’60, pero con “un intenso color indígena” que lo distinguía de la música de protesta europea y estadounidense, lo que explicaría por qué los militares golpistas confiscaron instrumentos tradicionales por considerarlos “herramientas subversivas”.
Qué cambia con esta edición
Para la prologuista, el libro de Joan Jara terminó siendo, sin proponérselo, un retrato como época de “cuestionamiento y acción”, citando al filósofo español José Ortega y Gasset y su idea de que “la generación es la unidad vital más importante de la historia”.
Suo Sa cierra el prólogo con una reflexión sobre la vigencia de la palabra “solidaridad”, que -dice- “volvió a rondar, como un fantasma, entre los campamentos de carpas de Columbia, Harvard, Nueva York”, en referencia a las protestas universitarias recientes en Estados Unidos.