- La automatización, el control térmico y el análisis de datos permiten reducir pérdidas durante el transporte y facilitar el ingreso de alimentos frescos al mercado chino.
La modernización de la cadena de frío en China está facilitando la llegada de productos agrícolas de América Latina al país asiático, mediante sistemas que permiten preservar su calidad durante extensos trayectos y reducir las pérdidas asociadas al comercio transfronterizo.
Un ejemplo es el de los aguacates peruanos, que recorren cerca de 20.000 kilómetros a través del océano Pacífico antes de arribar al mercado chino. Una vez en destino, son almacenados en centros logísticos inteligentes, donde permanecen bajo un control constante de temperatura.
Estas instalaciones cuentan con sistemas de monitorización que funcionan de manera ininterrumpida y aplican estándares térmicos específicos para cada tipo de alimento fresco importado.
La infraestructura se suma al crecimiento de los intercambios agrícolas entre China y los países de América Latina, que han permitido incorporar una mayor variedad de productos regionales al mercado del gigante asiático.
Automatización y análisis de datos
La incorporación de equipamiento automatizado permite agilizar los procesos de recepción, almacenamiento y distribución de los productos latinoamericanos.
A ello se suma el uso de análisis de datos masivos, que ayuda a proyectar la demanda, anticipar variaciones y mejorar el manejo de las mercancías durante las distintas etapas de la cadena logística.
Estas tecnologías buscan disminuir el deterioro de frutas y otros alimentos desde su lugar de origen hasta su llegada a los consumidores chinos. Al reducir las pérdidas, también pueden aumentar los ingresos de productores y exportadores latinoamericanos.
La mayor eficiencia de estos procesos ya forma parte de los esfuerzos por profundizar los vínculos comerciales y logísticos entre China y Chile.
Un corredor logístico a través del Pacífico
El desarrollo de la cadena de frío se ha convertido en un elemento relevante para fortalecer el intercambio agrícola entre China y América Latina, en momentos en que un número creciente de productos de la región busca ingresar al mercado del país asiático.
Desde la cosecha al otro lado del Pacífico hasta el almacenamiento inteligente en ciudades como Beijing, esta infraestructura configura un corredor logístico que conecta a los productores latinoamericanos con los consumidores chinos.
Productos como el aguacate se han incorporado progresivamente a los hábitos de consumo locales, como parte de la presencia cada vez mayor de los sabores latinoamericanos en la mesa china.
Además de preservar la frescura de los alimentos, la modernización de estos sistemas contribuye a fortalecer las cadenas de suministro y abre nuevas oportunidades para la cooperación agrícola y comercial entre China, América Latina y otros países del Sur Global.