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Litio: la nueva frontera estratégica

  • La fuerte demanda global de baterías convirtió al mineral en un eje clave del intercambio comercial entre ambos países.

El crecimiento de las baterías de ion-litio ha convertido a este mineral en un recurso estratégico para la relación económica entre Chile y China.

Así lo explicó el periodista y director de Efecto China, Fabián Pizarro, en el marco de la cuarta cápsula de la serie “10 años, 1.000 razones”, donde semana a semana analiza los desafíos y oportunidades que enfrenta el país a una década de la firma de la Asociación Estratégica Integral entre ambas naciones.

“Chile posee importantes reservas de litio y China domina buena parte de la cadena global, refinación, materiales, celdas, baterías y también vehículos eléctricos”, dijo Pizarro, destacando que son “socios complementarios”.

Sin embargo, advirtió que esta relación “no garantiza una revelación beneficiosa por sí sola; el punto decisivo es cómo se estructura esa cooperación”. “Extraer y vender el mineral deja menos ganancia que transformarlo en productos más elaborados”, sostuvo, apuntando a la necesidad de avanzar en procesamiento, investigación, reciclaje y desarrollo tecnológico.

El periodista también destacó el crecimiento de la demanda mundial de baterías, que en 2025 concentraron el 88% del uso global del litio, según las cifras mencionadas en el programa.

Pese a este escenario, indicó que en Chile “todavía no se consolida una cadena industrial importante que incluya materiales, componentes y fabricación de baterías dentro de nuestro país”.

Inversión con impacto

Respecto de la inversión china, Pizarro planteó que “una buena cooperación sería una que no se limite solo a enviar el carbonato de litio; podría combinar inversión, investigación, formación de especialistas, innovación ambiental y desarrollo de aplicaciones en Chile”.

“La relación debe medirse por el conocimiento y las capacidades que queden instaladas también en el país”, afirmó.

Asimismo, subrayó la importancia de “exigir reglas claras para todos, protección de salarios y ecosistemas, participación informada de comunidades, transparencia y beneficios tecnológicos” y “evitar depender de una sola empresa o de un solo país”.

¿Y el cobre?

Finalmente, sobre la posibilidad de que el litio reemplace al cobre como principal vínculo económico entre ambas naciones, Pizarro concluyó que “es difícil decirlo con certeza”, pues “el cobre tiene una escala mucho mayor para Chile”, mientras que “el litio representa algo distinto: la posibilidad de insertarse en industrias tecnológicas emergentes; es una prueba de si podemos avanzar desde la extracción hacia la economía un poco más sofisticada”. 

La próxima entrega de “10 años, 1.000 razones” abordará cómo las empresas chinas han pasado de comprar productos chilenos a operar activos estratégicos dentro del país.